Datos y rarezas de Tudor, la marca ‘hermana’ de Rolex

La fama de los relojes tudor pelagos, Heritage o Glamour Date Diamond no es casual, ni fruto de modas pasajeras. La marca hermana de Rolex manufactura hoy algunos de los cronógrafos más codiciados del sector relojero por su estilo, funcionalidad y precio competitivo.

Sus orígenes se remontan a 1926, fecha en que el empresario alemán Hans Wilsdorf registra el nombre ‘The Tudor’ a través de la reputada firma Veuve de Philippe Hüther. El movimiento debió resultar extraño para los competidores de Rolex, pues el mismo Wilsdorf era su fundador y, en la actualidad, continúa siendo una empresa asociada.

Casi un siglo después, las voces críticas con Tudor califican a sus relojes como los «Rolex de los pobres», sobrenombre que minusvalora el valor de estos cronógrafos, si bien no desvirtúa el propósito original de la firma suiza. Y es que el objetivo fundacional de Tudor era ofrecer una calidad y seguridad similares a Rolex, a un precio sensiblemente inferior.

Una de las primeras creaciones de Tudor es el Catanach´s, un reloj de carcasa rectangular orientado a hombres y mujeres. Se distribuyó en Australia y cosechó un éxito prometedor para la naciente compañía, que décadas después causaría sensación con el Oyster Prince, probablemente el cronógrafo más memorable de Tudor.

El Oyster Prince irrumpió en el mercado a principios de los años cincuenta. Aunque su precio era menor que la mayoría de Rolex, este modelo en particular fue promocionado como un cronógrafo fiable y preciso. Incluso el fundador de Rolex medió en las campañas promocionales, lo que demuestra la confianza que se tenía depositada en un producto dotado de un rotor Perpetual.

Durante esa misma década, Tudor se convertiría en proveedor oficial de la Marina Francesa. Sin embargo, el famosísimo azul tudor —color así llamado por el gusto de la marca suiza por emplearlo en sus creaciones, al punto de ‘contagiarse’ al habla coloquial— no surgió sino hasta los años setenta.