Si reservar una habitación de hotel en temporada alta es difícil, hacerlo en zonas tan turísticas como el Paseo Marítimo, la Ciudad Vieja o la Avenida de la Marina de La Coruña es casi un imposible. Por esta razón, cada vez más usuarios, conscientes de este problema, optan por formas de viajar que no les obliguen a depender de hoteles y resorts. Sin duda los vehículos de recreo (autocaravanas, furgonetas y caravanas segunda mano coruña) cobran sentido para aquellos turistas que anteponen su libertad a las comodidades y lujos del alojamiento convencional.
Los caravanistas no están condicionados por la disponibilidad hotelera para decidir su itinerario o el tiempo de permanencia. La legislación actual, aunque más y más restrictiva, permite a estos viajeros pernoctar en la vía pública, a condición de que la caravana esté correctamente aparcada y no se desplieguen toldos y otros elementos; en campings y otras zonas habilitadas, en cambio, son libres de acampar al aire libre, lo que supone un aliciente para los amantes del ecoturismo.
No obstante, la autosuficiencia del caravaning tiene sus límites. Los huéspedes de hoteles disfrutan de suministros básicos que los viajeros nómadas deben buscar en gasolineras, campings o áreas de servicio.
Así, para la recarga del depósito de agua potable, el vaciado de aguas grises y negras o la conexión WiFi se depende de la infraestructura de terceros, lo que reduce la autonomía y afecta al sentimiento de libertad. La Coruña cuenta con áreas gratuitas como las del Puerto de San Pedro o Punta do Petón y con los campings de As Cancelas, Los Manzanos o Velo-Mar.
Una alternativa a los desplazamientos en caravana es aprovechar la red de albergues de peregrinos que jalona el Camino Inglés. Esta opción, idónea para senderistas y cicloturistas, brinda un alojamiento seguro y económico en un entorno a veces privilegiado.