Cuando Low Cost significa atención VIP

Estamos acostumbrados a unir Low Cost con servicio de baja calidad debido a que en los últimos tiempos se ha abusado demasiado de este término. Low Cost significa “bajo coste” no baja calidad ni bajo servicio. Pero algunas empresas han utilizado el término para ofrecer sus servicios de peor calidad y más baratos. 

En realidad, lo que debería de ser algo Low Cost es algo de buena calidad a lo que se le quitan cosas superfluas para poder reducir el coste. Por ejemplo: en una peluquería Low Cost no hay lujos como ofrecer cafés a los clientes, atender con uniformes de diseño o tener sillones de alto standing. Pero en lo que no se recortaría sería en la calidad de los profesionales que atienden o en los productos que se usan. El cliente saldrá exactamente igual de bien que en una peluquería más lujosa, pero pagando muchísimo menos. 

Y luego hay casos como el del parking aeropuerto asturias low cost, donde low cost equivale a la atención más VIP.  Si vas a realizar un viaje desde el aeropuerto de Asturias y quieres llevar tu coche, puedes optar por el servicio de parking low cost en lugar del parking habitual del aeropuerto, mucho más caro.

Algunos parkings low cost son parkings de lujo. El cliente deja el vehículo en una parcela totalmente cerrada, vigilada por cámaras y con todos los controles. Desde allí, un empleado los acercará al aeropuerto para que cojan el vuelo. Tomará nota de cuándo tienen el vuelo de vuelta y, cuando lleguen, estarán allí para recogerlos y entregar el coche. Dependiendo del parking, el coche puede entregarse lavado y aspirado si así lo quiere el cliente. 

Pero ¿qué pasa si el vuelo se retrasa? No sucede nada, porque el parking está pendiente de las horas de llegada y los cambios que pueda haber en los horarios. Solo hay que avisar en el caso de que se cambie la fecha de llegada o el vuelo, porque se decida quedarse más tiempo en el lugar de destino o regresar antes. 

Si esto no es un trato VIP, no podemos imaginar qué será. Y todo a un precio muy competitivo, que sale especialmente barato cuando el coche tiene que quedar durante varias semanas, ya sea por vacaciones o por tema laboral. Solo hay que echar las cuentas para ver que compensa recurrir a estos servicios de bajo precio y alta calidad.