La única ciudad transcontinental de España combina la belleza de sus parques naturales con un legado histórico de valor incalculable. Que atraiga al turismo nacional y extranjero es comprensible, pero no los errores que el viajero medio suele cometer: la falta de planificación, el sobrecoste al reservar en hoteles a última hora o la búsqueda infructuosa de aparcamiento centro Almeria, entre otros.
Descubrir Alicante con vehículo propio es un acierto, más aún considerando el atractivo de pueblos colindantes como Santa Pola, Guadalest o Denia. Sin embargo, aventurarse en su casco histórico en busca de estacionamiento es una odisea en toda regla. Solo con la precaución de reservar anticipadamente es posible aparcar con tranquilidad y evitar multas de hasta doscientos euros en el municipio andaluz.
En este sentido, un error común entre los turistas es ocupar una plaza exclusiva para residentes. Prestar atención a las líneas que delimitan los parkings es fundamental para evitar esta equivocación. Son muchos los puntos de interés (el parque Nicolás Salmerón, el Paseo de Almería, etcétera) que albergan plazas para no residentes.
Una parte de los viajeros también se complica la experiencia al consultar la disponibilidad de hoteles y restaurantes con pocos días de antelación. La clave del ahorro está en la planificación. Contar con tiempo suficiente para buscar y comparar precios ayuda a obtener mejores ofertas en cualquier época del año. La necesidad de planificar es extensible al itinerario, debido a la vasta oferta de destinos de interés turístico: La Alcazaba, la Catedral Basílica de la Encarnación, la Puerta de Purchena, La Almedina, etcétera.
Subestimar la importancia del turismo responsable es otra mala práctica que cometen no pocos visitantes. Se recomienda acudir en temporada baja, respetar el medio ambiente y consumir dentro de lo posible los productos locales, incluyendo el recetario almeriense (la sopa bullabesa, el potaje de vigilia, el caldo quemao o el chérigan), toda una experiencia gastronómica.